Mola: poner la radio del coche una noche de Octubre cuando ni te acordabas de que existía un programa de humor en una emisora de cuyo nombre no quiero acordarme y del cual no podías comprender cómo tenía una audiencia tan fiel y adicta y de repente escuchar:
COOOOOOMEEEEEEEEEEEENNNNNZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS
... y de repente convertirse en otro de esos energúmenos que se meten los programas de Zapping (esa palabra barbarizante, horrorosa) en vena.
NO MOLA: estar esperando el primer viernes de Agosto esperandoa a que empiece el programa y Txury y Antón poniéndole cremita a Alberta y Fernanda...
Un saludete a todos y larga vida a los podcasteros enmascarados seguidores de Zapping